Los Vinos Argentinos Calidad y buen precio

Como postre o aperitivo, los vinos azucarados son una silenciosa pasión argentina. Estos son los mejores, al mejor precio.


Los vinos dulces vienen en ascenso en el mercado argentino. Hay cada vez más etiquetas, nuevas categorías con azúcares evidentes –de espumantes a tardíos y dulces naturales- y un público joven, en especial mujeres, que encuentran atractivas las nuevas propuestas.

Ideales como postre, o como aperitivo, acompañando una buena tabla de quesos, hay excelentes vinos dulces a precios muy lógicos. Estos son los mejores que podés conseguir por menos de 25 pesos.

1. Norton Cosecha Tardía
Es por definición el vino dulce de las multitudes. Un 100% Chardonnay, bajo en alcohol y rico en azúcares, que (conviene aclararlo) no es tardío, sino dulce natural. Si se bebe frío es un aperitivo inmejorable. En cambio, a más de 10 grados, se vuelve empalagoso. El dato: a las chicas las enloquece.

2. Trapiche Dulce Cosecha 2009
Una curiosidad en el mercado argentino: este dulce natural es 100% Semillón, la uva blanca predestinada para los vinos con paladar de miel, que supo ser reina en el pasado y hoy parece volver aunque tímidamente. El de Trapiche es un caso de manual: pivotea entre una dulzura evidente y una acidez reverberante. Tentate después de cena con una copita. Serán diez.

3. Chenin Dulce Natural 2009
A este blanco hay que reconocerle varias virtudes. La primera, es ser uno entre los pioneros. La segunda, estar hecho a base de uva Chenín, que no goza de prestigio aunque debiera. La tercera, haber incorporado la tapa a rosca que, para estos vinos es de lo más práctico: bebés lo que querés y el resto lo guardás en la heladera hasta nuevo aviso.

4. Finca Las Moras Dulce de Viognier
San Juan debiera ser reconocida como la cuna de los vinos dulces. Sus uvas producen más azúcar y las blancas se expresan muy bien aromáticamente, en especial el Viognier, que en la provincia está dando que hablar. De ahí que Las Moras (con tapa a rosca) sea un claro representante de ambas cosas: tiene una boca almibarada y una nariz rica. Por su precio, un vino muy razonable para picotear unos quesitos.

5. Suter Dulce Natural Torrontés
La bodega sanrafaelina Suter te va a sonar si tenés más de 50 pirulos, porque en los 70 su Etiqueta Marrón era el no va más. Pero si sos joven, te presentamos una bodega clásica que está reflotando. Entre los vinos dulces del mercado, este es un buen ejemplo: bien aromático, no resulta empalagoso aunque tampoco estrictamente refrescante. Con unas nueces y almendras garrapiñadas, enterrás con gloria cualquier intento de dieta.

6. Elementos Dulce Natural
De los vinos dulces del país el Torrontés es la nueva vedette. Un poco porque es aromáticamente intenso, otro poco porque sus notas florales le dan sentido al gusto edulcorado, lo cierto es que cada vez hay más vinos de este varietal con abundante azúcar residual. Como Elementos, que tiene la virtud de un paso meloso y una acidez bien compensada. Se bebe frío, cuanto mejor con unos quesitos de cabra.

7. Latitud 33 Semillón Tardío 2009

De los mencionados en esta nota, éste es el primero que viene en botella de medio litro. Y con razón, ya que está muy por encima de la media en calidad y costos. Es un tardío hecho y derecho, con una boca dulce, buen cuerpo y andar en contrapunto ácido al dulzor. Un hit por el precio que tiene, y un vino cantado para hacer regalos, especialmente a ellas que lo adorarán con unos bombones de chocolate negro.

Dulzuras con burbujas

8. New Age
Hay vinos que merecen el podio dulce por su audacia. Ese es el caso de New Age, una de las apuestas más renovadoras del panorama etílico local que, de no haber existido nunca, quizás tampoco hubiesen existido los vinos dulces. Fue lanzado en 1996 y desde entonces es un hit reiterado de ventas en cualquier época del año: levemente gasificado, con un dulzor sencillo, este blend de Malvasía y Sauvignon Blanc sigue cautivando al público joven, cualquiera sea su sexo.

9. Dolce Torrontés de Santa Florentina
Si es verdad que el paladar argentino dice preferir los vinos secos pero elige los dulces, este Torrontés espumante es una suerte de confirmación a la regla. Especialmente para los bebedores nuevos, que comienzan a explorar el campo vínico hoy. Con unas burbujas refrescantes y un paso entre dulzón y fresco, este vino de corcho fucsia se bebe en el hogar cuando hace falta un cierre dulce a alguna reunión familiar. Hemos sido testigos de que nadie dice que no.

10. Vivace de Freixenet 2009
El competidor directo del Dolce, pero tan bueno como él. Acá, la cosa pasa por una etiqueta más elegante y una propuesta menos chillona. Al paladar, las burbujas colaboran en hacerlo refrescante, aunque el gusto dulce es evidente y dominante. Se trata de un Moscatel de Alejandría –uva prima hermana del Torrontés e igualmente aromática- que en este caso recuerda al durazno. Con masas finas, no hay golosa que se resista.

¿Cuál es tu vino dulce favorito?
Por Joaquín Hidalgo

fuente

http://www.planetajoy.com/

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