Metodología para aplicar y comprobar científicamente la” Nueva Medicina Germánica”

Nueva Medicina que puede salvar millones ¿Y si es Verdad?

Metodología para aplicar y comprobar científicamente la Nueva Medicina Germánica

Este artículo es un extracto del libro “Resumen de la Nueva Medicina”, en el cúal se explica la metodología utilizada tanto para aplicar clínicamente como para comprobar científicamente la NMG. Muchas personas piensan que simplemente preguntando por un conflicto es suficiente para comprobar la NMG en caso de enfermedad; la realidad es que la NMG requiere un examen exhaustivo del paciente, tanto a nivel de la psique, como de su cerebro y de los órganos. En la NMG, la investigación diagnóstica del paciente es muchísimo más profunda, laboriosa y rigurosa que la que se realiza en la medicina convencional. Sin embargo, una vez que se ha dominado a la perfección la NMG mediante un  estudio profundo y un entrenamiento adecuado, resulta sencillo aplicar su metodología.

La metodología de la NUEVA MEDICINA GERMÁNICA

“Por Ryke Geerd Hamer”

“La metodología con la que se practica la NUEVA MEDICINA es sumamente sencilla, pero necesita una comprensión humana íntegra, sana, y de experiencia y madurez. No obstante, el sentido común y la comprensión humana se han considerado en la medicina ejercida hasta la actualidad como no científicos y poco serios. Hasta ahora se trabajaba principalmente de forma “estadística”. Una vez comprendida la metodología con toda su lógica, surge el problema de aprender a trabajar como un detective psico-criminalista.

Hay personas que lo logran enseguida, captando todo de forma intuitiva, sin ser por ello menos que sus colegas que poseen una orientación más intelectual. Las personas con una orientación intelectual, tienen normalmente muchos problemas, pues humanamente no encuentran acceso a los pacientes y carecen de carisma. Para un médico que trabaje realmente en cuerpo y alma y que tenga un corazón cálido para sus pacientes, no hay nada más emocionante y satisfactorio que dedicarse de forma profesional a la NUEVA MEDICINA. Esto le va a llevar a todo médico que posea cualidades carismáticas a buscar el conocimiento más amplio que pueda brindar la medicina, al cual el especialista, considerado actualmente como la cumbre de la medicina científica, no tiene acceso”.

“Tal vez no sea exagerado decir que todo aquel que quiera trabajar con la NUEVA MEDICINA, por más conocimientos que tenga y por más dominio que posea de los tres niveles, tiene, ante todo, que ser una persona madura y bondadosa, una persona en la cual el paciente encuentre un apoyo humano incondicional y una profesionalidad sobresaliente”.

“Pues la medicina del futuro consiste en menor prescripción de medicamentos y en una mayor comprensión, por parte del paciente, del origen de su conflicto biológico y de su así llamada “enfermedad”, buscando en colaboración con el médico el mejor camino para salir de su conflicto o para no volver a caer en él en un futuro. Se trata de que el paciente conozca el todo el proceso del concreto SBS (Programa Biológico Especial de la naturaleza, con pleno sentido) que se ha desencadenado con el DHS, las dos fases que lo componen con sus síntomas particulares por las que aquel ha de pasar”.

Lo especial de la NUEVA MEDICINA es que el paciente se convierte en protagonista absoluto del proceso que se lleva a cabo en su propio organismo. ¡Ya no se “actúa” sobre el paciente, sino que el paciente actúa por sí mismo! En la NUEVA MEDICINA la relación médico-paciente tiene que revisarse y redefinirse completamente. El médico que en la medicina practicada hasta hoy en día, tenía que ser en lo posible un científico super-especializado, pasa a ser, en el futuro, una persona altamente calificada en el aspecto humano, con una preparación muy amplia y con dones de auténtico “detective-criminalista” médico. Además tiene que poseer el carisma de un sano sentido común y de una gran comprensión humana. Tiene que ser capaz de permanecer al lado de su paciente como un buen amigo, proporcionándole al paciente-protagonista sus conocimientos profesionales. Estos “sacerdotes del dios Esculapio” tienen que ser, en mi opinión, hombres sabios y humildes, con un corazón cálido y al mismo tiempo con un gran conocimiento general e interdisciplinario. Soy consciente de que esta imagen descrita no está en concordancia con lo que se considera actualmente un médico de “prestigio”.

Abordemos nuestro tópico:

En Nueva Medicina, lo primero que tiene que hacer todo paciente es la “prueba del aplauso” para determinar su lateralidad, es decir, si es zurdo o diestro. Para ello le hacemos aplaudir distendidamente, como si estuviera en el teatro. La mano que permanece arriba y, por tanto, aplaude sobre la otra que se mantiene debajo, es la mano dominante y corresponde al hemisferio cerebral (parte roja del cuadro sinóptico) y cerebeloso (parte naranja) con el cual la persona trabaja fundamentalmente determinando asimismo en cual de los dos hemisferios (cerebral o cerebeloso) hará su primer conflicto. Esta interrelación se ha encontrado de manera empírica y es fácilmente comprobable mediante una tomografía, en caso de conflicto. Entonces decimos: el paciente a nivel cerebral es zurdo o diestro independientemente de la educación que haya recibido desde su niñez, y aunque ésta haya sido contraria.

El DHS es el punto crucial, el punto de partida en la NUEVA MEDICINA. Es maravilloso que ahora podamos en la medicina realmente calcular y comprender. Tenemos que introducimos prácticamente en el interior de nuestros pacientes, tenemos que entrar en su propia piel y reconstruir toda la situación que vivió en aquel instante del DHS. Es condición indispensable conocer a fondo la historia personal del paciente, sus experiencias vitales, su cosmovisión, su trasfondo religioso, social, familiar y económico. Tengo que acentuar, al describir la metodología que sigue la Nueva Medicina, que una comprobación superficial de la misma puede fracasar, si los investigadores no se dan el tiempo suficiente o simplemente, carecen del nivel humano suficiente para asumir el papel de confesor y confidente de la persona que en ese momento es su “paciente”.

En estos detalles psicológicos, precisamente en la vivencia de lo que supuso el DHS y en todos los sentimientos especiales que aparecieron en ese momento, fracasaron las investigaciones psicológicas mediante cuestionarios. Creyeron investigar de una manera objetiva al realizar sistemáticamente preguntas como “si ha habido pérdida de pareja”, para así concluir si dicha situación psicológica aumenta o no la incidencia del cáncer.

En el cuadro sinóptico Psique-Cerebro-Órgano que abarca toda la Nueva Medicina podemos encontrar todas las interrelaciones que hallé de forma empírica y que gobiernan los tres niveles: psique, cerebro y órgano respecto a cada SBS (Programas Especiales de la Naturaleza con sentido, útiles) y a cada una de sus fases apeladas “enfermedades”.

En el cuadro sinóptico encontramos también la formación histológica que ha de esperarse y el tipo de microbios que pueden intervenir, siempre y cuando se haya llegado a la solución del conflicto biológico.

Una línea se traza teniendo dos puntos. Si tenemos un tercero, sobre la misma línea, podemos controlar con facilidad la veracidad de lo supuesto. En nuestro caso y para seguir con la misma imagen, no sólo tenemos 3 puntos sobre una línea sino 5, si es que incluimos en nuestra observación la formación histológica y el tipo de microbios. La evolución de una enfermedad o de un programa biológico especial, propio de la naturaleza, tiene, en tanto se llegue a una solución del conflicto biológico, una serie de momentos cruciales que es preciso encontrar.

1. El primer punto es el DHS, que es, sin lugar a dudas, el punto más importante de todos. Ni el más experimentado investigador de esta NUEVA MEDICINA, que considero serlo actualmente con toda mi humildad, puede pasar por alto en cada caso específico, la necesaria reconstrucción del conflicto y de su evolución en el plano psíquico, como también en el plano orgánico, incluida la fase que sigue a la solución del conflicto, hasta llegar al DHS, es decir, al inicio de todo el suceso, utilizando todos los conocimientos clínico-médicos y la perspicacia de un verdadero detective de almas.

El DHS no sólo es un shock conflictivo hiperagudo y dramático que nos ha sorprendido cuando menos lo esperábamos, sino también un shock con un determinado contenido o matiz. Este contenido del conflicto biológico, es decir lo que la persona sintió justo en el instante del DHS, del shock, determina tanto la localización del FOCO de HAMER en el cerebro, como la localización del cáncer, necrosis o alteración de la funcionalidad a nivel orgánico. Pero en el momento del DHS pueden suceder más cosas: en ese mismo instante se ponen rieles, que en lo sucesivo, siempre estarán presentes y por los cuales el paciente se moverá una y otra vez.

Los rieles son las circunstancias con las que se asocia el conflicto en el momento del DHS. Un profesor que ha investigado en el tema de las alergias llegó a pronunciar la siguiente fórmula, sencilla y precisa: “Si en el momento de sufrir un DHS, un conflicto biológico, pasa por delante tuyo una vaca, desarrollarás alergia a las vacas, si en cambio, en ese preciso momento mordías una manzana, desarrollarás una alergia a las manzanas”; Tanto el animal como el ser humano “consideran” sin tener conciencia de ello, en el preciso instante del DHS, todas las circunstancias que acompañan al DHS. Estas circunstancias generan posteriormente las denominadas alergias.

Veamos dos ejemplos al respecto. Antes la alergia al polen era la más frecuente. Hoy ha dejado de serlo. El motivo era muy sencillo: el primer amor de una pareja de jóvenes tenía lugar con frecuencia en un pajar o en el campo, pues ese era el lecho más sencillo y en el cual podían pasar desapercibidos.

En los casos en los cuales, ese primer contacto íntimo, se veía perturbado de forma inesperada o se desarrollaba sin armonía, se sufría con frecuencia un DHS. Aquel que de los dos sufre un DHS, es decir, que sufre un conflicto biológico, más tarde, cada vez que percibe el olor a paja, en efecto, cada vez que capta los alérgenos, recuerda involuntariamente y sin tener conciencia de ello, aquella catástrofe en el pajar. En la fase post-conflictolisis, aparece entonces una tumefacción de la mucosa nasal y de los senos paranasales llamada rinitis atópica. La situación relacionada con la paja le “olió mal” al paciente.

Un segundo caso: una pareja vuela de Senegal a Bruselas. Durante el viaje, estando en el avión, el marido sufre un infarto de miocardio. Reinó el caos y la incertidumbre, y la paciente sufre miedo a la muerte por su marido, hecho con el cual contaba en cualquier momento. Después del aterrizaje en Bruselas el marido ingresa en un hospital, donde se recuperó rápidamente comprobándose que el infarto no había sido de gran envergadura. Posteriormente la paciente enfermó varias veces por un nódulo solitario de pulmón, después tuvo accesos de sudor durante semanas o días, hasta desaparecer el tumor circular, caseificado mediante tuberculosis, dejando cavernas pulmonares.

Precisamente en un momento en que se encontró nuevamente un tumor de este tipo, acompañado de sudor nocturno, acudieron los médicos a mí, para pedirme ayuda, pues no comprendían este caso. En un principio le pregunté a la paciente lo mismo que le habían preguntado ya los médicos de Bruselas, conocedores de la NUEVA MEDICINA, le pregunté si su marido había enfermado nuevamente sufriendo ella una vez más miedo a la muerte. La paciente negó esto, refiriendo que su marido no había vuelto a enfermar desde entonces. Finalmente me vino la idea de preguntarle si su marido había vuelto a volar, lo que también negó. Tampoco ella había vuelto a volar desde entonces. De pronto reflexionó y dijo haber tenido la sensación de que todo esto tenía que ver con el avión, pues desde el terrible suceso de Senegal a Bruselas, mantuvo el pánico cada vez que un familiar suyo viajaba en avión. Siempre que uno de sus hijos o nietos tomaba un avión en vacaciones, ella caía durante semanas en el conflicto de miedo a la muerte, hasta el momento en que volvían a aterrizar en Bruselas. Exactamente esto es lo que había sucedido antes de que le hubieran encontrado el último nódulo solitario de pulmón, catalogado por punción como adenocarcinoma.

La explicación de todo esto es sencilla: durante el infarto de miocardio en el avión se instauró un segundo riel, precisamente el del miedo a la impotencia en el avión. Mientras que en aquel momento la mujer sufrió un miedo a la muerte totalmente justificable y comprensible por cualquier psicólogo, se activaba ahora un nuevo riel por sí solo, de forma “asociativa”, cada vez que un segundo miembro de la familia viajaba en avión. Esto no parecía guardar lógica ninguna, pues los miembros de la familia solían ser jóvenes exentos completamente de peligro de hacer un infarto de miocardio. No se trataba de eso. El avión actuaba por sí solo, generando un riel propio que se había conjugado con el miedo a la muerte en forma de un complejo conflicto que producía el crecimiento de un nódulo solitario de pulmón como manifestación de haber sufrido el conflicto biológico de miedo a la muerte de otro ser. La solución radicó en el hecho de que los familiares debían en un futuro contar a la paciente, que era a la vez madre y abuela, solo los viajes hechos en tren, aunque se hayan hecho en avión, o simplemente debían contar sus viajes recientes a la vuelta de los mismos.

Estos ejemplos demuestran la importancia de reconstruir detalladamente el DHS y revivir con precisión la situación que se produjo en el mismo segundo del DHS. En el campo de la filología esto correspondería al contexto, y en este caso se afirmaría que no se puede sacar una frase de su contexto sino que se debe comprender el texto en su totalidad con todos sus nexos y vínculos.

Una vez encontrado el DHS con todos sus detalles y circunstancias acompañantes que podrían ser valoradas como rieles independientes, entonces intentamos determinar la evolución del conflicto desde el DHS hasta la actualidad. Aquí hay dos posibilidades:

a) El paciente está aún en fase de conflicto activo.
b) El paciente se encuentra en fase post-conflictolisis (ya ha solucionado su conflicto).

2.- La fase de conflicto activo:

Hay 3 niveles desde los cuales podemos realizar un diagnóstico:

– nivel psíquico.
– nivel cerebral.
– nivel orgánico.

Generalmente el paciente viene con ciertos síntomas o incluso con diagnósticos a nivel orgánico, prefiriendo en estos casos partir siempre desde este plano.

Es esencial saber que se puede partir de cualquiera de los tres planos, sin limitarse por supuesto, solamente a uno, a menos que nos veamos obligados a ello. El plano cerebral es sumamente útil y brinda cantidad de información, por lo que se aconseja, en lo posible, realizar una tomografía cerebral, prueba sumamente inofensiva que suele durar unos minutos y que supone una mínima exposición a radiaciones X. El TAC cerebral es solamente una toma del momento que puede damos información de sucesos pasados, en tanto aparezcan formaciones cicatriciales, o de conflictos activos (Focos de Hamer en forma de diana) o conflictos en solución (Focos de Hamer edematizados). Pero es una foto de este instante, que puede cambiar al día siguiente.

El plano más interesante y el que más información alberga es el plano psíquico, en especial respecto a los rieles adicionales que se fijan simultáneamente con el conflicto. Pues sólo el paciente mismo puede revelamos cómo sintió su conflicto en el preciso instante del DHS y qué circunstancias acompañaban a éste.

Hace poco vi el caso de una mujer diagnosticada de carcinoma intraductal con amputación de mama derecha. El conflicto, su evolución y la valoración clínica indicaban que el DHS se produjo durante un aborto. Esta interrelación no me pareció en un principio nada común, ni comprensible, pues con un aborto la madre normalmente siente un conflicto de separación de su hijo (embrión) y en caso de ser diestra, desarrolla un carcinoma de mama izquierda. La paciente me aseguró que el problema no había sido el niño, sino su pareja, que desapareció inmediatamente después del aborto. Cuando apareció a los tres meses y volvió a vivir nuevamente con ella, la paciente empezó a notar una tumefacción grande en la mama derecha.

Iríamos demasiado lejos y no saldríamos de este resumen de la NUEVA MEDICINA al intentar comentar cada uno de estos casos específicos. Esto queda reservado a otro libro titulado “Diagnóstico Diferencial de la Nueva Medicina“.’.

3.- La solución del conflicto biológico o conflictolisis (CL):

La conflictolisis es un punto crucial, que no puede pasar desapercibido, a pesar de que hasta ahora desgraciadamente no se haya considerado. El cambio que se da en la inervación vegetativa, ese paso de simpaticotonía mantenida a vagotonía mantenida es un hecho de inmensa relevancia, tanto en lo psíquico, como en lo vegetativo-cerebral, como en lo orgánico. A nivel orgánico con frecuencia aparece fiebre.

Cada “enfermedad” tiene unos determinados síntomas en la fase-pcl (postconflictolisis) que se inician en el momento que se soluciona el conflicto (conflictolisis). En el caso de SBS sencillos, de un solo ciclo creo que no será difícil encontrar la CL sin que surjan dudas al respecto. La dificultad aparece cuando se ha llegado al extremo de padecer un “conflicto en balance” en el cual aún no ha habido CL. Pero también hay dificultad cuando aparecen continuamente recidivas con su correspondiente conflictolisis. Entonces hablamos de “solución en balance” (ver terminología). Una “fase de solución en balance” de este tipo es por ejemplo la llamada “enfermedad” de Parkinson, en la cual el temblor (generalmente en las manos) corresponde a la fase de solución, de curación o fase-pcl. El paciente sufre continuamente cortas recidivas de su conflicto, principalmente por la noche, en sueños.

¿Por qué es tan importante determinar con claridad la CL, especialmente en SBS con trayectoria monocíclica, en las cuales hay una fase-ca (fase de conflicto activo) ininterrumpida y una fase-pcl igualmente ininterrumpida? El motivo es el siguiente: la determinación temporal lo más exacta posible es de una inmensa trascendencia para el paciente, pues influye finalmente sobre su vida o su muerte, ya que conociendo el tiempo transcurrido entre el DHS y la CL, y conociendo la situación actual se puede calcular dónde se encuentra el paciente en este momento: – ¿Se encuentra antes de la crisis epileptoide (CE)?, – ¿Ya superó la crisis epileptoide?, – ¿Qué peligro existe actualmente? En el caso de la leucemia estos cálculos son de singular importancia, pues aquí la anemia previa a la CL se transforma, debido a la vasodilatación de la fase-pcl, en una “semi-pseudoanemia”, mucho más intensa aún. En este caso, durante las dos primeras semanas posteriores a la CL hay que investigar a conciencia, mantener la calma, no arriesgar nada, ni proporcionar transfusiones de sangre. Si esto fuese necesario conviene, sobre todo en los niños, realizado por la noche para no sufrir un conflicto de “hemorragia o herida”. Pues nuestro cerebro, cuando ha entrado en pánico, no es capaz de diferenciar entre una pérdida sanguínea y una transfusión o el diagnóstico de “cáncer en la sangre”, como se sigue llamando en la actualidad

4.- El paciente en la fase de curación:.

Una vez solucionado su conflicto biológico (CL), el paciente presenta en primer lugar los siguientes síntomas externos: manos calientes, cansancio, agotamiento, buen apetito, eventualmente fiebre; el paciente está sumido en una vagotonía mantenida. Tan pronto como el médico determine que el paciente se encuentra ya en la segunda fase del SBS, fase post-conflictolisis o de solución, tiene que poner en marcha cuanto antes, todo su potencial para descubrir lo antes posible, en que momento de dicha fase se encuentra el paciente en ese instante. Tiene que descubrir rápidamente el momento en que se produjo el DHS para conocer la duración que tuvo el conflicto y para poder contestarse las siguientes preguntas:

– ¿Se encuentra el paciente antes o después de la crisis epiléptica o epileptoide?

– ¿Supone la crisis epileptoide un elevado riesgo mortal en este caso específico de Programa Especial de la Naturaleza (SBS)?

Si se trata, por ejemplo, de un órgano controlado por el paleoencéfalo, entonces hay que preguntarse si hay un proceso de tuberculosis o si habría que ayudar al paciente a entrar en el.

Puede suceder que la fase de solución, fase-pcl ya esté en gran parte solucionada, sin tuberculosis, y que sea necesario, como en el caso de un carcinoma intestinal, proponer una operación para prevenir una oclusión intestinal. Pero en una operación de este tipo se debería extirpar sólo lo imprescindible: máximo 15 cm. de intestino grueso o incluso simplemente reducir el tumor, si esto es posible técnicamente sin que haya riesgo de hemorragia, pues la antigua máxima de cortar entrando ampliamente en el tejido sano, por el peligro de metástasis, se ha evidenciado como insostenible y carente de sentido lógico alguno.

En el caso de una adenoma tiroideo por conflicto de “no haber sido lo suficientemente rápido para alcanzar la presa” (por ejemplo, con un compañero de trabajo de una tienda que siempre es más rápido en conseguir los clientes, o cuando otro animal es siempre más rápido para conseguir una presa), nuestras consideraciones, a la hora de hacer un diagnóstico diferencial, serán muy diferentes. Si observamos que la fase de curación se ha llevado a cabo sin la presencia de micobacterios y que una tuberculosis no tendría mayor efecto en lo que queda de fase, entonces tenemos como única alternativa la cirugía para bajar nuevamente los niveles de tiroxina que la madre naturaleza hubiese nivelado de forma natural mediante reducción necrótica del adenoma.

Las fases de solución de conflicto (fase-pcl) las hemos comprendido hasta ahora, en su mayoría equivocadamente, considerándolas simplemente como “enfermedades infecciosas”. Pero aunque las clasifiquemos ahora correctamente, eso no significa, que a nivel terapéutico todo se facilite. La ayuda viene del hecho de que en un futuro, el conocer el momento del DHS y la duración de la fase-ca, nos prepara y nos previene frente a lo que ha de venir. Mientras más capacitados estemos para predecir una situación, con tanta más tranquilidad la lleva a cabo el paciente.

El asunto se complica naturalmente, cuando intervienen varios conflictos a la vez. En este caso hay que considerar si están desfasados o no. En el caso de existir al mismo tiempo un conflicto activo y otro en solución entonces hay que valorar cuidadosamente la utilización de corticoides, que en lo posible habría que evitar.

Es de gran importancia en relación con todo esto prestar especial atención a los edemas cerebrales del FOCO de HAMER (que en la actualidad siguen siendo considerados desgraciadamente como “tumores cerebrales” y que comúnmente son extirpados quirúrgicamente) en la fase-pcl, especialmente si al mismo tiempo hay un conflicto activo de existencia/refugiado, es decir, un Síndrome.

5.- La crisis epiléptica / epileptoide (CE):

La fase-pcl de muchas enfermedades de por sí ya implica cierto peligro y puede suponer un riesgo de muerte si no se tiene cuidado. Pero dentro de la fase pcl es precisamente la crisis epileptoide el momento de mayor riesgo y de mayor exigencia clínica. Es muchas veces un reto en el arte médico, incluso para clínicos experimentados. ¡La crisis epileptoide es la hora de la verdad! Sobre todo en una buena parte de enfermedades regidas por la corteza cerebral, como el infarto de miocardio, infarto de miocardio izquierdo, infarto de miocardio derecho con embolia pulmonar, lisis de la neumonía, neumonía, lisis de la crisis epileptoide en la fase de solución de la úlcera de laringe (diagnosticada esta fase de solución-reparación por la medicina convencional como cáncer de laringe), quistes branquiales, pero también diabetes, hipoglucemia, parálisis sensorial y parálisis dependiente de la sensibilidad del periostio (las que hemos denominado cáncero-equivalentes). El cuadro sinóptico brinda explicaciones al respecto.

Estos momentos críticos pueden reproducirse en cualquier caso y, mientras más minuciosamente se investigue mayores son las posibilidades para que nuestros pacientes lo puedan superar. Con toda la razón podemos en un futuro explicar a nuestros pacientes que la gran mayoría sobreviven, excepto algunos casos realmente extremos. Entonces el paciente moviliza fuerzas insospechadas y colabora con entusiasmo en su propia recuperación, como protagonista de todo el proceso.

Investigación y verificación en la NUEVA MEDICINA

¿Cómo se verifica la reproducibilidad de las leyes biológicas de la NUEVA MEDICINA?

En los últimos 23 años se ha llevado a cabo una serie de comprobaciones respecto a la reproducibilidad de la NUEVA MEDICINA, la mayor parte de manera pública. Han pasado 23 años desde que pedí, formalmente, a una serie de profesores de la Universidad de Tubinga que efectuasen una verificación como las que se realizaron posteriormente, si así lo deseaban, a puerta cerrada.

En todas estas verificaciones se trató de comprobar si un número determinado de casos podían ser explicados por la NUEVA MEDICINA, siguiendo los criterios científicos de la reproducibilidad de un suceso.
¿Qué es en realidad la reproducibilidad científica?

En las ciencias exactas (como la física y la química) el único requisito que se precisa para verificar una ley natural es la prueba de la reproducibilidad mediante un experimento realizado de forma pública. Este requisito lo cumplen las leyes biológicas de la NUEVA MEDICINA en cualquier caso de las denominadas “enfermedades”.

Cuando se lleva a cabo una investigación en el campo de la física, en un supuesto experimento B no se utiliza el “mismo” material que se utilizó para el experimento A: se utiliza un material de “iguales características”. En la química no se utiliza la misma agua, sino un agua con “iguales características”. De igual manera no se puede demostrar algo por segunda vez en un mismo paciente. Hay que demostrado en un caso que tenga las “mismas características”.

En principio, es muy sencillo llevar a cabo la reproducibilidad de las 5 leyes biológicas de la NUEVA MEDICINA en pacientes enfermos:

Hay 3 niveles (psique, cerebro y órgano) que funcionan de manera sincrónica y hay 2 fases en todo Programa Biológico Especial de la Naturaleza (SBS) siempre y cuando el conflicto se haya solucionado. Además, hay una fase de normalidad previa a la fase de simpaticotonía y, al finalizar la fase de vagotonía hay una fase de vuelta a la normalidad que se distingue claramente de la fase de normalidad primera y “virginal”, por las cicatrices residuales que quedan a nivel psíquico, cerebral y orgánico.

Por lo tanto, no sólo tenemos 4 fases diferentes que se cumplen en los 3 niveles, sino también 3 momentos adicionales de gran relevancia (DHS, CL y CE), también para cada uno de los 3 niveles, en total 21 criterios que podemos investigar, cada uno a la luz de las 5 leyes biológicas.

Pero, puesto que las 5 leyes biológicas tienen al menos 6 criterios, incluidos los histológicos, cerebro-topográficos, órgano-topográficos, microbiológico s y los criterios correspondientes al contenido o matiz del conflicto, se llegan a formular 126 afirmaciones reproducibles y verificables, si se logra investigar a fondo, en un único caso aislado, cada uno de los 3 niveles.

Es muy improbable que, se demuestren estas 126 afirmaciones sólo por azar, en un único caso escogido entre millones,

¡Pero si un paciente sólo padece 2 enfermedades que se desarrollan de forma paralela o sucesiva, entonces aumentan las afirmaciones reproducibles a 252, mientras que la probabilidad se potencia a cifras astronómicas!

Consta además como criterio de gran importancia, el hecho de que los FOCOS DE HAMER en el cerebro están ya predestinados a localizarse en una zona determinada. Esto significa que de varios cientos de relés se conoce ya con antelación el que se verá afectado. Este conmutador que, en caso de conflicto biológico activo, aparece como un FOCO de HAMER tiene además que presentar la morfología correspondiente en cada fase específica. La probabilidad de acertar en un solo caso, es astronómicamente elevada. No obstante, en cada verificación efectuada, los pacientes tuvieron varios cánceres o parálisis, diabetes, etc. donde se cumplían todos los criterios para cada una de las llamadas “enfermedades”.

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Nota: Algunas de las comprobaciones y confirmaciones científicas de la NMG, muchas de las cuáles siguieron la metodología explicada aquí, pueden verse en este enlace.

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