CÁNCER DE PRÓSTATA
Por Joseph Henkes,
Bélgica/Nieder-Emmels
1º de junio del 2004
Posibles Efectos Secundarios de una Operación
Sucedió un miércoles, el 21 de marzo del 2001. Conduje al trabajo tal como lo hago cada día.
Recién llegada la tarde tuve problemas para orinar. Tan pronto como el chorro de orina
comenzó, mi próstata apretó a la uretra y de ahí adelante tenía que orinar casi cada media
hora.
Cuando vine a casa esa tarde le dije a mi esposa: “Tengo problemas para orinar y creo que
puede deberse a problemas de la próstata”. Ella no podía creer lo que escuchaba y contestó,
“¿a tan temprana edad?”. En ese momento yo tenía 51 años.
Por dos noches seguidas, el 21 y 22 de marzo del 2001, tuve fiebre de 39.5° C (103.1° F).
Era claro para mí que los microbios y las bacterias estaban haciendo su trabajo. Demoré en
ir a un doctor porque pensaba que esto se iba a arreglar por sí solo. Continuó empeorando,
sin embargo el lunes 26 de marzo, vine a casa del trabajo y fui derecho a ver un doctor. Por
ese entonces, solo estaban saliendo gotas de orina. La uretra estaba completamente
obstruida y eso solo parece pasarle al 5% de los hombres.
El doctor me examinó y descubrió que la causa de mis problemas era una próstata
severamente agrandada. Hizo un examen de sangre para determinar el nivel de APE
(Antígeno Prostático Específico). El mismo se encontraba en 92.6 ng/ml, siendo lo normal
entre 0 y 4. De los seminarios del Dr. Hamer yo había aprendido que solo hay una cosa que
hacer en un caso así, y es insertar una sonda o catéter. No obstante, mi esposa estaba en tal
pánico que inmediatamente hizo una cita con el urólogo para el día siguiente, martes 27 de
marzo.
El urólogo estaba horrorizado de haber encontrado tanta orina en mi vejiga. Insertó el catéter
que me alivió inmensamente. Después, trató de prepararme con mucho cuidado por la
necesidad de una operación. Él había sido advertido por mi médico de medicina general que
yo no quería que me operaran. Incluso trató de asustarme diciendo que una vez había tenido
un paciente que había rechazado una operación y que murió a los seis meses después con
su cerebro lleno de metástasis.
¡Pegué una carcajada porque sabía todo acerca del cuento de hadas de la metástasis por el
Dr. Hamer! El urólogo me despidió rápidamente a mí, al catéter y a todo y me prescribió un
2
permiso por licencia médica por dos semanas. Esa fue la primera licencia médica de toda mi
carrera profesional.
El viernes 30 de marzo, hicieron una biopsia cerca de las 10 p.m. A las 11:30 p.m., tenía una
cita para una tomografía computarizada de cerebro.
Ese fin de semana, me olvidé de abrir el catéter mientras orinaba y noté que la orina había
corrido al costado del catéter. Me di cuenta que el tumor tenía que estar reduciéndose pues
de otro modo, la orina no podría haber evadido el catéter.
El lunes 9 de abril mi médico de cabecera hizo otro examen de sangre. Éste mostró un nivel
de APE de 16.4 ng/ml. Con orgullo yo le dije “¿ve?, no tenemos que operar – los niveles de
APE se están hundiendo.” A lo que él respondió que no tenía ninguna oportunidad de
arreglármelas sin una operación.
El lunes 17 de abril, extrajeron todavía otro examen de sangre más, así como una muestra
de orina; esta vez el nivel de APE había subido a 18.5. Eso le dio a mi médico de cabecera
una mejor carta y dijo, “Te lo dije, los niveles de APE están subiendo de nuevo.”
Cuando llamé al doctor Hamer para preguntar acerca de eso, me aseguró que era un
fenómeno totalmente normal y que no debía preocuparme por eso. El nivel de APE variaría
por el tiempo que ellos estuvieran examinándome en esa zona.
El jueves de mañana, el 19 de abril, el catéter fue removido por mi médico de cabecera. En la
tarde tenía una cita con el urólogo. Me preguntó si había podido orinar y le contesté, “¡dos
veces!”. Entonces hizo otro ultrasonido y vio que la vejiga se había vaciado por sí sola.
Enfurecido, declaró en el reporte que estaba dictando a una grabadora que los resultados de
la biopsia se habían extraviado y que el valor más alto de APE había sido 16.4. Cuando
terminó de dictar, lo reprimí por eso y ¡le pedí que corrigiese el número por su valor real que
era 92.6! El se disculpó y comenzó un nuevo dictado, ahora registrando mis valores correctos
de APE.
Después, llamé al Dr. Hamer una vez más, y me recomendó que dejara todo como estaba
hasta septiembre-octubre.
Hicieron otro examen de sangre el 3 de septiembre del 2001 y, voilà, ¡reveló un valor de APE
de 2.8 ng/ml! El 19 de febrero del 2002, otro examen de sangre mostró un nivel de APE de
2.17 ng/ml. Desde entonces, dos exámenes adicionales de sangre con fechas 10.05.2002 y
05.03.2003, han mostrado valores de 1.89 y 2.01, respectivamente.
Con ese resultado espléndido toda la situación está terminada para mí. Al día de hoy, me
siento perfectamente bien. Aún sexualmente, todo ha vuelto a la normalidad y no tengo
problemas para pasar orina o retenerla.
Medicación
Mi médico de cabecera había encontrado una “bacteria dañina” en mi vejiga durante un
análisis de orina el 17.04.01 y me recetó antibióticos, pero nunca los tomé. Aparte de eso, mi
3
urólogo había recetado un medicamento llamado “OMIC”, que se supone yo debería tomar
por el resto de mi vida. Tampoco tomé eso nunca.
Posibles Efectos secundarios de una operación
Los siguientes efectos secundarios pueden resultar al raspar o remover completamente la
próstata:
1. Incontinencia; solo un bajo porcentaje de hombres son lo suficientemente afortunados de
ser capaces de retener su orina después de un raspado, cosa que resulta ser un severo
impedimento en la vida más tarde.
2. Impotencia: lo mismo que en 1.
3. Dependencia continua en suplementar con hormonas.
4. Otras cosas desagradables que no pueden ser determinadas de antemano.
Conflicto biológico: Conflicto genital a medias (half-genital) (procreación o relativa al sexo y
no exclusivamente sexuales)
Propósito Biológico: La próstata se vuelve activa con el propósito de producir más
secreciones para poder llevar más esperma al lugar correcto.
¿Cuándo ocurre actividad en la próstata?
En los siguientes casos representativos:
1. Un hombre piensa que nunca va a tener nietos (mi caso)
2. Un hombre tiene una novia y alguien la aleja de su lado o la novia lo deja
3. Un padre tiene un hijo que comienza mal (drogas) o es homosexual.
4. Un padre tiene una hija que también tiene hábitos destructivos o se ha vuelto lesbiana.
¿Cómo terminé con problemas de próstata?
En octubre de 1999, le tuvieron que hacer cirugía de cerebro a mi hijo. Después, estuvo
paralizado del lado izquierdo. En ese momento, estaba viviendo con su novia – una bonita
mujer brasileña. En enero del 2001, mi futura nuera nos dijo a mí y a mi esposa, “¿Están
sentados? Tengo una gran sorpresa para Uds. Creo que estoy embarazada, pero solo
estaré segura cuando me hagan más exámenes.”
Mi esposa y yo tuvimos el mismo pensamiento inmediato, “¡Por Dios, de todos los momentos,
justo ahora no!” En todo caso, ellos todavía no estaban casados (mi esposa y yo hemos
tenido una crianza muy católica.)
Cuando la novia fue a hacerse un ultrasonido el martes 20 de marzo, fue confirmado que ella
estaba embarazada de hecho. Nos sentamos enfrente de la TV y miramos las imágenes de
ultrasonido y pudimos ver de inmediato que allí había algo. Para mí, eso era 100% prueba
que de su embarazo.
Al próximo día, un miércoles, conduje hacia el trabajo y fue en ese momento que comencé a
tener dificultades para orinar a las 2 p.m. Mi glándula de la próstata estaba severamente
hinchada.
4
Si yo hubiese tratado todo el asunto de un embarazo muy temprano con repugnancia, estoy
seguro que mi próstata hubiese permanecido activa. La resolución de mi conflicto fue la total
aceptación de la situación. Como el Dr. Hamer me había dicho, cuando lo llamé la noche que
el catéter fue insertado y estábamos discutiendo el asunto de mi próstata, “Empiece a
disfrutar la perspectiva de su pequeño nieto”. Cuando objeté diciendo que los dos aun no
estaban casados, él respondió: “Eso no importa – lo pueden hacer más tarde”. Y así lo
hicieron en septiembre del 2002.
Finalmente, quisiera agradecerle al Dr. Hamer por haber descubierto la German New
Medicine, y por haberme ayudado a mí y a mi familia con sus excelentes consejos.
Podemos curar el cáncer – pero no podemos luchar contra él.
Cordiales saludos,
Joseph Henkes
Traducido del inglés por Claudia Carballal
Extracto de: http://www.LearningGNM.com
Renuncia de responsabilidad:
La información de este artículo no sustituye al consejo médico profesional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s