Finaliza Viaje del terror en crucero de lujo

SAN DIEGO.- Los pasajeros bajaron el jueves de un crucero averiado y celebraron aliviados luego que sus vacaciones soñadas se convirtieron en tres días de pesadilla a la deriva con comida racionada, inodoros tapados y camarotes a oscuras.

Empujado por seis remolcadores y escoltado por la Guardia Costera, el Carnival Splendor, de unos 300 metros (952 pies) de eslora, llegó a media mañana al puerto de San Diego.

El Splendor había zarpado el domingo de Long Beach, también en California, en un crucero de siete días por la Riviera mexicana. La embarcación estaba a unos 322 kilómetros (200 millas) al sur de San Diego y a unos 71 kilómetros (44 millas) de la costa cuando un incendio en el cuarto de máquinas dejó la nave a la deriva.

No hubo lesionados, pero varios pasajeros dijeron que se despertaron sobresaltados por el incendio. Unos cuantos entraron en pánico.

>>> Más Noticias de Estados Unidos

El humo llenó pasillos en la parte trasera de la nave, y el olor a quemado llegó a los camarotes del frente. La empresa Carnival afirmó que el cárter de una de las seis máquinas de la embarcación se partió y causó las llamas.

Una hora después de llegar a San Diego, el primer grupo de pasajeros descendió por una rampa debido a que los elevadores del barco no funcionaban.

“Me encanta estar de nuevo en tierra”, dijo el viajero Ken King, quien cumplió 42 años el jueves.

“La tripulación se portó excelente. Sólo unas cuantas personas a bordo se portaron groseras. La comida era horrible. Y desde las 5 de la mañana del lunes no tuvimos baños por 13 horas”, relató.

La gente que estaba en el muelle y unas 100 personas en la playa celebraron efusivamente cuando el barco llegó a puerto. A lo largo de la bahía, turistas, deportistas y pescadores se detenían para tomar fotos.

Entre los pasajeros hubo quienes compraron en 20 dólares unas camisetas vendidas en tierra con la frase “Sobreviví a las Spam-vacaciones del crucero Carnival en el 2010”, en referencia a la carne enlatada de la marca Spam que debieron comer en el barco averiado.

Varios helicópteros del portaaviones Ronald Reagan de la Armada estadounidense trasladaron latas de Spam, cangrejo, galletas y otros víveres al Carnival Splendor.

Los pasajeros dijeron que tuvieron que subir nueve niveles de escaleras para llegar la cafetería y descubrir que debían hacer filas de varias horas. Quienes estaban en la última parte de las filas sólo recibían tomate y lechuga, dijo Amber Haslerud, de 27 años y radicado en Chula Vista, California.

“Fue como una pesadilla”, dijo la pasajera Fahizah Alim, de 26 años. “No había comida, ni motores, ni electricidad y los baños no descargaban”.

Casi todo lo que requiere de electricidad quedó inoperable tras un incendio en el cuarto de máquinas de la embarcación el lunes. No había aire acondicionado, ni comida caliente, ni agua caliente, ni casino. La alberca era inutilizable porque no se podía bombear cloro.

El director del crucero John Heald dijo en comentarios publicados en un blog del sitio web de Carnival Lines que los pasajeros “se han portado a la altura de los desafíos obvios y condiciones difíciles a bordo”.

“Obviamente ha sido un desafío, pero déjenme decirles los hechos más importantes, y éstos son que el barco está fuera de peligro, los pasajeros están seguros y nadie salió lesionado”, señaló.

Gerry Cahill, director general de la empresa Carnival Cruise Lines, de Carnival Corp., dijo que dudaba que otras embarcaciones de la flota de esa compañía, radicada en Miami, estuvieran en riesgo. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte investiga el incidente.

Carnival canceló el próximo crucero del Splendor, que debía comenzar el domingo.

SAN DIEGO.- Los pasajeros bajaron el jueves de un crucero averiado y celebraron aliviados luego que sus vacaciones soñadas se convirtieron en tres días de pesadilla a la deriva con comida racionada, inodoros tapados y camarotes a oscuras.

Empujado por seis remolcadores y escoltado por la Guardia Costera, el Carnival Splendor, de unos 300 metros (952 pies) de eslora, llegó a media mañana al puerto de San Diego.

El Splendor había zarpado el domingo de Long Beach, también en California, en un crucero de siete días por la Riviera mexicana. La embarcación estaba a unos 322 kilómetros (200 millas) al sur de San Diego y a unos 71 kilómetros (44 millas) de la costa cuando un incendio en el cuarto de máquinas dejó la nave a la deriva.

No hubo lesionados, pero varios pasajeros dijeron que se despertaron sobresaltados por el incendio. Unos cuantos entraron en pánico.

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El humo llenó pasillos en la parte trasera de la nave, y el olor a quemado llegó a los camarotes del frente. La empresa Carnival afirmó que el cárter de una de las seis máquinas de la embarcación se partió y causó las llamas.

Una hora después de llegar a San Diego, el primer grupo de pasajeros descendió por una rampa debido a que los elevadores del barco no funcionaban.

“Me encanta estar de nuevo en tierra”, dijo el viajero Ken King, quien cumplió 42 años el jueves.

“La tripulación se portó excelente. Sólo unas cuantas personas a bordo se portaron groseras. La comida era horrible. Y desde las 5 de la mañana del lunes no tuvimos baños por 13 horas”, relató.

La gente que estaba en el muelle y unas 100 personas en la playa celebraron efusivamente cuando el barco llegó a puerto. A lo largo de la bahía, turistas, deportistas y pescadores se detenían para tomar fotos.

Entre los pasajeros hubo quienes compraron en 20 dólares unas camisetas vendidas en tierra con la frase “Sobreviví a las Spam-vacaciones del crucero Carnival en el 2010”, en referencia a la carne enlatada de la marca Spam que debieron comer en el barco averiado.

Varios helicópteros del portaaviones Ronald Reagan de la Armada estadounidense trasladaron latas de Spam, cangrejo, galletas y otros víveres al Carnival Splendor.

Los pasajeros dijeron que tuvieron que subir nueve niveles de escaleras para llegar la cafetería y descubrir que debían hacer filas de varias horas. Quienes estaban en la última parte de las filas sólo recibían tomate y lechuga, dijo Amber Haslerud, de 27 años y radicado en Chula Vista, California.

“Fue como una pesadilla”, dijo la pasajera Fahizah Alim, de 26 años. “No había comida, ni motores, ni electricidad y los baños no descargaban”.

Casi todo lo que requiere de electricidad quedó inoperable tras un incendio en el cuarto de máquinas de la embarcación el lunes. No había aire acondicionado, ni comida caliente, ni agua caliente, ni casino. La alberca era inutilizable porque no se podía bombear cloro.

El director del crucero John Heald dijo en comentarios publicados en un blog del sitio web de Carnival Lines que los pasajeros “se han portado a la altura de los desafíos obvios y condiciones difíciles a bordo”.

“Obviamente ha sido un desafío, pero déjenme decirles los hechos más importantes, y éstos son que el barco está fuera de peligro, los pasajeros están seguros y nadie salió lesionado”, señaló.

Gerry Cahill, director general de la empresa Carnival Cruise Lines, de Carnival Corp., dijo que dudaba que otras embarcaciones de la flota de esa compañía, radicada en Miami, estuvieran en riesgo. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte investiga el incidente.

Carnival canceló el próximo crucero del Splendor, que debía comenzar el domingo.

SAN DIEGO.- Los pasajeros bajaron el jueves de un crucero averiado y celebraron aliviados luego que sus vacaciones soñadas se convirtieron en tres días de pesadilla a la deriva con comida racionada, inodoros tapados y camarotes a oscuras.

Empujado por seis remolcadores y escoltado por la Guardia Costera, el Carnival Splendor, de unos 300 metros (952 pies) de eslora, llegó a media mañana al puerto de San Diego.

El Splendor había zarpado el domingo de Long Beach, también en California, en un crucero de siete días por la Riviera mexicana. La embarcación estaba a unos 322 kilómetros (200 millas) al sur de San Diego y a unos 71 kilómetros (44 millas) de la costa cuando un incendio en el cuarto de máquinas dejó la nave a la deriva.

No hubo lesionados, pero varios pasajeros dijeron que se despertaron sobresaltados por el incendio. Unos cuantos entraron en pánico.

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El humo llenó pasillos en la parte trasera de la nave, y el olor a quemado llegó a los camarotes del frente. La empresa Carnival afirmó que el cárter de una de las seis máquinas de la embarcación se partió y causó las llamas.

Una hora después de llegar a San Diego, el primer grupo de pasajeros descendió por una rampa debido a que los elevadores del barco no funcionaban.

“Me encanta estar de nuevo en tierra”, dijo el viajero Ken King, quien cumplió 42 años el jueves.

“La tripulación se portó excelente. Sólo unas cuantas personas a bordo se portaron groseras. La comida era horrible. Y desde las 5 de la mañana del lunes no tuvimos baños por 13 horas”, relató.

La gente que estaba en el muelle y unas 100 personas en la playa celebraron efusivamente cuando el barco llegó a puerto. A lo largo de la bahía, turistas, deportistas y pescadores se detenían para tomar fotos.

Entre los pasajeros hubo quienes compraron en 20 dólares unas camisetas vendidas en tierra con la frase “Sobreviví a las Spam-vacaciones del crucero Carnival en el 2010”, en referencia a la carne enlatada de la marca Spam que debieron comer en el barco averiado.

Varios helicópteros del portaaviones Ronald Reagan de la Armada estadounidense trasladaron latas de Spam, cangrejo, galletas y otros víveres al Carnival Splendor.

Los pasajeros dijeron que tuvieron que subir nueve niveles de escaleras para llegar la cafetería y descubrir que debían hacer filas de varias horas. Quienes estaban en la última parte de las filas sólo recibían tomate y lechuga, dijo Amber Haslerud, de 27 años y radicado en Chula Vista, California.

“Fue como una pesadilla”, dijo la pasajera Fahizah Alim, de 26 años. “No había comida, ni motores, ni electricidad y los baños no descargaban”.

Casi todo lo que requiere de electricidad quedó inoperable tras un incendio en el cuarto de máquinas de la embarcación el lunes. No había aire acondicionado, ni comida caliente, ni agua caliente, ni casino. La alberca era inutilizable porque no se podía bombear cloro.

El director del crucero John Heald dijo en comentarios publicados en un blog del sitio web de Carnival Lines que los pasajeros “se han portado a la altura de los desafíos obvios y condiciones difíciles a bordo”.

“Obviamente ha sido un desafío, pero déjenme decirles los hechos más importantes, y éstos son que el barco está fuera de peligro, los pasajeros están seguros y nadie salió lesionado”, señaló.

Gerry Cahill, director general de la empresa Carnival Cruise Lines, de Carnival Corp., dijo que dudaba que otras embarcaciones de la flota de esa compañía, radicada en Miami, estuvieran en riesgo. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte investiga el incidente.

Carnival canceló el próximo crucero del Splendor, que debía comenzar el domingo.

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