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agosto 6, 2010

Saramago: “Seríamos mejores sin la Biblia“

Fuente: revista Ñ(clarín)

Saramago: “Seríamos mejores sin la Biblia“

El Premio Nobel portugués acaba de presentar su flamante novela Caín, que ya despertó polémica en su país y en la comunidad católica y advierte que “lo único que han hecho las relgiones a lo largo de la historia es matar, matar, matar”.

Caín, nada menos, es el protagonista de la nueva novela de José Saramago (Azinhaga, 1922), que acaba de publicar Alfaguara. El pasado fin de semana, Saramago y su esposa, Pilar del Río, asistieron al festival Escritaria, en la localidad de Penafiel, cerca de Oporto, cuyas calles se transformaron en homenaje al escritor: grupos de teatro daban vida a sus personajes, artistas plásticos exhibían instalaciones inspiradas en su obra, los expertos debatían en mesas redondas… y el rostro de Saramago aparecía, entre severo y apacible, en los escaparates de las tiendas.

La novela, Caín, no es solamente la historia de este personaje sino que usted le hace viajar por el Antiguo Testamento. ¿Cómo le vino la idea de reescribir episodios bíblicos, cosa que no hacía desde El Evangelio según Jesucristo (1991)?
No soy un escritor de temas religiosos, pero eso no significa que la religión no me interese, porque no podemos entender al ser humano sin ella. Aunque no seamos creyentes, la religión está en el aire. Caín me ha interesado desde hace muchos años, pero quizá antes no poseía la madurez necesaria para enfrentarme a él.

Le da la vuelta a los episodios conocidos por todos…
Mientras no conocemos el otro lado de las cosas, no las conocemos de verdad. Sucede si miramos de frente una moneda, vemos un rostro pero existe otra realidad en el envés. Incluso un libro como la Biblia, permite – y exige-que intentemos leerlo por el otro lado.

Caín mata a Abel, pero aquí entendemos sus razones…
Es muy fácil condenar a Caín por fratricidio y yo tampoco lo absuelvo. Lo que hago es poner una parte de la culpa en Dios. Cuando los dos hermanos le ofrecen los productos de su trabajo, Caín, al ser agricultor, le ofrenda verduras, y Abel, como es ganadero, le regala carne. Dios queda encantado con la grasa del cordero ardiendo en la hoguera… y desprecia los presentes de Caín. ¿Qué clase de dios es este que, para enaltecer a uno, desprecia a otro, de una manera provocadora? Caín es humillado por Dios, y mata a su hermano al no poder matar a Dios.

El libro se lee con una sonrisa permanente.
Cada libro dice al autor cómo quiere ser escrito. Con Caín me salió, de modo inesperado, la primera frase, que es la puerta abierta a la ironía. La experiencia y la vida me han enseñado a no despreciar esos modos espontáneos en que se me presentan las historias. Por eso hay más humor que nunca en un libro mío.

Bueno, la sexualidad está también mucho más presente, con pasajes casi pornográficos.
Eso me sorprendió también, es verdad, porque yo soy muy discreto en ese particular. La exhibición fisiológica del cuerpo humano en contacto con otro y sus secreciones no es algo que me haya llamado nunca la atención. Pero aquí la figura de Lilith era importante, y decidí cargarla de una sensualidad extrema. Cumplí con mi obligación de escritor.

También hay descripciones de gran violencia.
Sí, pero ahí no he necesitado añadir nada a la violencia que se encontraba en los textos bíblicos de origen. Quizá he ridiculizado algunas situaciones, como cuando Abraham va a matar a su hijo…

Sí, al final no es Dios quien salva a la criatura…
Dios envía en el último instante a un ángel a detener el ímpetu asesino de su fiel Abraham, pero el ángel llega tarde porque sufre una avería en el ala derecha.

Aparte de esa chapuza, su Dios no es demasiado omnipotente, hasta exclama: “Ser dios no es tan fácil como creéis”.
Si nosotros fuéramos infalibles e inmaculados, habríamos creado un Dios así. Pero los hombres hemos creado a Dios a nuestra imagen y semejanza. Por eso es tan cruel, malo y vengativo.

Aunque hay quejas de obispos en Portugal, ¿cree que la novela levantará tanta polémica como su evangelio… de 1991?
La reacción de Aníbal Cavaco Silva, entonces primer ministro, a El Evangelio según Jesucristo, como sabe, me hizo abandonar mi país. Creía que ahora la Iglesia católica no iba a entrar en algo que, además, no es suyo, porque el Antiguo Testamento es el libro de los judíos. No me imaginaba que volvieran a desempolvar esos viejos odios. En cualquier caso, ya estoy acostumbrado a no gustar a mucha gente… y me da igual.

Literariamente, ¿le encuentra virtudes a la Biblia?
No. Es un libro que no me seduce. He releído ahora ciertas escenas para Caín. Además, seríamos todos mejores sin este libro.

Uno de los hallazgos de esta obra es su uso del tiempo, pues los episodios no se suceden cronológicamente.
Era el problema más complejo que tenía. Dios condena a Caín a la errancia y él va conociendo sucesos de la Biblia. ¿Cómo narrar los episodios, cómo concatenar los personajes? ¿Cómo relacionar unos y otros crímenes? Era muy difícil utilizando el tiempo como nosotros lo utilizamos. Así que, en lugar de pasado, presente y futuro, todo es presente, pero hay diferentes tipos de presentes: el que ha ocurrido, el que ocurre y el que ocurrirá. Eso me permite ir hacia atrás y hacia delante sin saltos.

¿El mensaje de la novela son las consecuencias destructivas de creer en Dios?
El mensaje es el que cada lector extraiga. Yo no tengo ninguna duda sobre las consecuencias nefastas de la existencia de religiones, que inevitablemente se oponen las unas a las otras. Matar, matar, matar… eso es lo que han hecho a lo largo de la historia.

Se ocupa también del episodio de Sodoma y Gomorra…
Me interesaba el debate entre Abraham y Dios. El Señor quiere arrasar esas ciudades y Abraham le pide que no lo haga si encuentra cincuenta hombres justos en ellas. Al final, Dios le promete que no quemará Sodoma y Gomorra si hay en ellas diez personas inocentes… pero Dios las destruye. Y Abraham se da cuenta de que había muchos más inocentes que diez: todos los niños. Dios es un sádico, es cruel, es mentiroso, no es alguien de fiar, no se puede confiar en su palabra. Abraham contempla el horror y se da cuenta de muchas cosas. Repugna creer en un Dios como ese.

© La Vanguardia y Clarín

Se puede opinar sobre todo pero cuando el tema es Dios las cosas cambian , si la Biblia a Saramago le parece que hay que leerla de otra manera para entender , el lado oscuro de lo que se escribió a mas de 2000 años sin dudas que tendremos varias versiones , pero lo que esta mal en Saramago es ridícularizar a la fe de millones de personas en el mundo , cuando se es un personaje tan notorio e importante en la literatura como Saramago debería tomar ciertos recaudos al opinar sobre religión , para evitar que aquel que cree pueda no solo odiarlo sino , evitarle una angustia , no nos olvidemos que el mundo esta compuestos por personas fuertes como frágiles , a las que le es un necesidad imperiosa ,aferrarse a alguna religión y eso a mi ver debe ser respetado

En este aspecto el señor Saramago esta rotundamente equivocado engañado, y mas aun pasa a colocarse como otros tantos escritores amados por el mundo entero que en el ocaso de sus vidas solo destilaron miedos inverdades y toda la inseguridad propia de quien no cree en nada, (pobres serán los ateos que deambularan por por la vida solos y desesperados sumidos en la mas profunda desesperación)”Radacanvalej” “Fe y miedos”

Si en algo de lo que dice contra la fe católica Saramago esta cierto , por respeto a millones de católicos debería callar hay veces que es preferible una mentira piadosa que la incertidumbre de no tener nada para aferrarse , no discutiré la existencia o la inexistencia de Dios las religiones · Budismo. · Judaísmo · Cristianismo. · Islamismo · Hinduismo o cualquier otra , cada uno tiene su propia fe y debe ser respetada .

Betocammpos

Aguardo su opinion sobre el tema

marzo 19, 2010

Vector de la Gripe A por Saramago

Por BETOCAMMPOS

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Gripe PDF Imprimir E-Mail
Por José Saramago (x) No sé nada del asunto y la experiencia directa de haber convivido con cerdos en la infancia y en la adolescencia no me sirve de nada. Aquello era más una familia híbrida de humanos y animales que otra cosa. Pero leo con atención los periódicos, oigo y veo los reportajes de radio y televisión, y, gracias a alguna lectura providencial que me ha ayudado a comprender mejor los bastidores de las causas primeras de la anunciada pandemia, tal vez pueda traer aquí algún dato que aclare a su vez al lector.Hace mucho tiempo que los especialistas en virología están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la “deriva” estacional como del episódico “intercambio” genómico.

Hace ya seis años que la revista Science publicaba un artículo importante en que mostraba que, tras años de estabilidad, el virus de la gripe aviar de América del Norte había dado un salto evolutivo vertiginoso. La industrialización , por grandes empresas, de la producción pecuaria rompió lo que hasta entonces había sido el monopolio natural de China en la evolución de la gripe.

En las últimas décadas, el sector pecuario se transformó en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la bucólica finca familiar que los libros de texto en la escuela se complacen en describir…

En 1966, por ejemplo, se contaban en Estados Unidos 53 millones de cerdos distribuidos en un millón de granjas. Actualmente, 65 millones de puercos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso significa pasar de las antiguas pocilgas a los ciclópicos infiernos fecales de hoy, en los que, entre el estierco y bajo un calor sofocante, dispuestos para intercambiar agentes patogénicos a la velocidad del rayo, se amontonan decenas de millones de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios.

No será, ciertamente, la única causa, pero no puede ser ignorada.

El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la “producción animal en granjas industriales, en el que se llamaba la atención para con el grave peligro de que la continua circulación de virus, característica de las enormes varas o rebaños, aumentase las posibilidades de aparición de nuevos virus por procesos de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos”.

La comisión alertó también de que el uso promiscuo de antibióticos en las factorías porcinas – más barato que en ambientes humanos – estaba proporcionando el auge de infecciones estafilocóquicas resistentes, al mismo tiempo que las descargas residuales generaban manifestaciones de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoário que mató a millares de peces en los estuarios de Carolina del Norte y contagió a decenas de pescadores).

Cualquier mejora en la ecología de este nuevo agente patogénico tendría que enfrentarse al monstruoso poder de los grandes conglomerados empresariales avícolas y ganaderos, como Smithfield Farms (porcino y vacuno) y Tyson (pollos).

La comisión habló de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas nada recatadas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaron con la comisión. Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas. Así como el gigante avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sudeste asiático, lo más probable es que la epidemiología forense del brote de la gripe porcina choque contra la pétrea muralla de la industria del cerdo.

Eso no quiere decir que no vaya a encontrarse nunca un dedo acusador: ya circula en la prensa mexicana el rumor de un epicentro de la gripe situado en una gigantesca filial de Smithfield en el estado de Veracruz.

Pero lo más importante es el bosque, no los árboles: la fracasada estrategia antipandémica de la Organización Mundial de la Salud, el progresivo deterioro de la salud pública mundial, la mordaza aplicada por las grandes transnacionales farmacéuticas a medicamentos vitales y la catástrofe planetaria que es una producción pecuaria industrializada y ecológicamente sin discernimiento.

Como se observa, los contagios son muchos más complicados que el hecho de que entre un virus presumiblemente mortal en los pulmones de un ciudadano atrapado en la tela de intereses materiales y la falta de escrúpulos de las grandes empresas. Todo está contagiando todo.

La primera muerte, hace ya largo tiempo, fue la de la honradez. Pero ¿podrá, realmente, pedírsele honradez a una transnacional? ¿Quién nos acude?

(x) Editado por la agencia evangélica Prensa Ecuménica (Ecupres) de Bahía Blanca

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