Archivos para ‘LIDERES ARGENTINO’

marzo 19, 2010

Presidente Roque Sáenz Peña

1851
Nace en Buenos Aires el jurisconsulto, diplomático, internacionalista y político Roque Sáenz Peña, que inspiró la ley electoral del voto universal, secreto y obligatorio. Fue presidente de la República. Falleció en Buenos Aires, sin haber completado su período constitucional, el 9 de agosto de 1914.

Roque Sáenz Peña

Roque Sanez Peña
Roque Saenz Peña
La llegada de Roque Sáenz Peña a la presidencia marco la derrota definitiva de Julio A. Roca que había sido el hombre más poderoso de la política Argentina desde 1880.
Luego que el general Julio A. Roca frustrara su candidatura presidencial en 1892 , Roque Sáenz Peña tuvo una segunda oportunidad en 1910 . Con el respaldo del presidente Figueroa Alcorta, ni siquiera necesitó dejar su cargo de diplomático en Roma para trinfar comodamente en unos comicios que los sabía seguros.

Aunque llego a ser presidente gracias al vicioso sistema electoral, Sáenz Peña era el lider de un grupo de la elite dispuesto a realizar un abanico de reformas políticas. Al menos eso era lo que le había prometido a Hipólito Yrigoyen, dirigente máximo de la U:C:R. en una entrevista realizada pocos días después de su regreso a Europa.

Roque Sáenz Peña se encontraba en Italia cuando a mediados de 1909 , se entero que su nombre había sido lanzado como candidato a presidente por la Unión Nacional . Las elecciones se realizaron el día 12 de abril de 1910 . Entre otros candidatos presidenciales se encontraban Antonio Bermejo , Emilio Mitre , Marcelino Ugarte y Manuel M de Iriondo . Los colegios electorales se reunieron el 12 de junio. Tres días después el Congreso lo consagró presidente por 264 votos de los 265 electores votantes y asumio la magistratura el 12 de octubre de 1910.

Su política  fue objeto de una intensa presión por parte del radicalismo . a mediados de 1910 Hipólito Yrigoyen se reunio con el primer mandatario para recordarle sus promesas de democratizar el sistema electoral.

http://www.todo-argentina.net/historia/gen80/SaenzPena%281910-1916%29/index.html
marzo 12, 2010

Hipólito Irigoyen GRAN LIDER ARGENTINO UCR

Hipólito Yrigoyen

(O ; Buenos Aires, 1852 – 1933). Político argentino que alcanzó la presidencia de la República. Cursó sus primeros estudios en el Colegio San José de los padres bayoneses y más tarde en el colegio de la América del Sur. Ingresó después en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, pero no consta que lograra recibirse con el título de abogado.

La situación económica de su familia le obligó a trabajar desde su temprana juventud en empleos modestos, que desempeñó sucesivamente en una compañía de transportes, en las oficinas de un abogado y luego en el Estado, como escribiente de la contaduría general, en 1870. Dos años más tarde obtuvo el puesto de comisario de policía de una de las parroquias en las que se dividía en el plano político y administrativo la ciudad de Buenos Aires.

También desde muy joven se sintió atraído por la actividad política, y este interés lo indujo a participar en los acontecimientos turbulentos de la revolución encabezada por el general Bartolomé Mitre en 1874, aunque luego apoyó a la facción del gobierno y del candidato a presidente electo Nicolás Avellaneda. En 1877 se alejó del cargo de comisario que todavía ocupaba, al parecer por cuestiones políticas que no quedan del todo claras, y en 1878 logró imponerse como candidato a diputado provincial hasta que los sucesos de 1880 y la federalización de Buenos Aires dieron fin a su mandato.

Sin embargo, en ese mismo año resultó electo en los comicios realizados a fin de sustituir a los diputados que habían quedado cesantes y se desempeñó en el cargo durante dos años, al cabo de los cuales se retiró a la vida privada. En este período atendió a la administración de campos de su propiedad situados en la provincia de Buenos Aires y a la enseñanza en un instituto de estudios superiores.

La llamada “Revolución del 90″ lo encontró entre sus más entusiastas protagonistas, y a partir de entonces Yrigoyen ya no volvió a abandonar la vida pública. Durante los sucesos de la revolución, uno de cuyos cabecillas era su tío Leandro N. Alem, Yrigoyen fue propuesto y aceptado por las fuerzas revolucionarias para ocupar el cargo de Jefe de Policía en caso de que se concretase el triunfo y se impusiera un gobierno provisional.

A partir del 90 pasó a ser una figura significativa de la política argentina. El presidente de la república Carlos Pellegrini lo instó a participar en negociaciones entre los partidos políticos en pugna, y el también presidente Luis Sáenz Peña lo invitó incluso a incorporarse a su gabinete, pero Yrigoyen, animado por una férrea intransigencia con respecto al régimen político de la época, rechazó ambos ofrecimientos.

De hecho, 1893 lo encontró nuevamente involucrado en una revolución, esta vez al frente de los sublevados, en su calidad de presidente del Comité Central bonaerense de la recientemente fundada Unión Cívica Radical. Durante los sucesos del 93 Yrigoyen logró involucrar en el movimiento a un importante número de oficiales del ejército, dirigió personalmente las operaciones militares y participó de la ocupación de varias ciudades de la Provincia de Buenos Aires. Fue proclamado por la revolución gobernador de la Provincia, pero renunció al cargo, que fue ocupado por el Dr. Juan C. Belgrano, hasta que el gobierno nacional, encabezado entonces por el Dr. Manuel Quintana, intervino la Provincia.

El sistema electoral vigente entonces en la Argentina daba lugar a abusos y manejos por parte de quienes ejercían el poder político, de modo que el único medio que los radicales vislumbraban para la conquista del poder era la abstención electoral y la lucha armada. Por ello, el 4 de febrero de 1905 explotó una tercera revolución radical encabezada nuevamente por Yrigoyen que logró ocupar parte de la capital y algunas ciudades de la provincia, pero fue finalmente sofocada por el ejército. Yrigoyen resultó entonces proscripto, pero una ley de aministía le permitió volver a hacerse cargo de sus funciones como dirigente del partido radical.


Hipólito Yrigoyen

Fue entonces, en 1912, que se sancionó la llamada “Ley Sáenz Peña”, que garantizaba el voto universal, obligatorio y secreto para los varones adultos y la representación para la primera minoría, con lo que la Unión Cívica Radical decidió volver a participar de las elecciones. La idea de la elite política gobernante era que la oposición radical habría obtenido en el mejor de los casos la minoría, pero en los comicios del 2 de abril 1916 Yrigoyen resultó electo presidente de la república acompañado en la fórmula por Pelagio B. Luna. Al asumir el cargo el 12 de octubre de ese mismo año, Yrigoyen fue llevado en andas por sus simpatizantes desde el congreso de la nación hasta la casa de gobierno, por una distancia de más de un kilómetro y medio.

La política de Yrigoyen no introdujo novedades sustanciales en la economía argentina, ligada entonces al mercado mundial a través de la exportación de alimentos -sustancialmente cereales y carnes- y la importación de productos manufacturados. Sus preocupaciones eran esencialmente político-institucionales, y por lo demás casi nadie consideraba importante realizar cambios en un modelo económico que había consagrado al país como “granero del mundo”.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) favoreció en principio las exportaciones argentinas a los países beligerantes y activó la producción de manufacturas para reemplazar las importaciones que a causa de la guerra no llegaban regularmente al país. Pero al finalizar el conflicto se vio resentido lo que constituía el “motor” de la economía argentina, al desacelerarse el ritmo de su comercio exterior, lo que puso al gobierno radical ante situaciones de difícil resolución. Yrigoyen no pudo más que seguir una política relativamente restrictiva del gasto público, situación nada fácil por el hecho de que su partido, representante de las clases medias de origen inmigratorio en ascenso, recibía fuertes presiones para premiar fidelidades políticas con cargos y empleos en el aparato del Estado.

Por otra parte, la conflictividad social del momento dio lugar a importantes protestas obreras, conducidas en general por dirigentes anarquistas. La más significativa es la que se produjo en enero de 1919 en la ciudad de Buenos Aires y que se conoce con el nombre de “Semana Trágica”. Durante esos días la ciudad fue escenario de tiroteos entre obreros y policías, y por primera vez el ejército tomó parte en la represión. Hubo gran cantidad de víctimas e incluso se organizaron pogroms contra los inmigrantes judíos, acusados de llevar a la Argentina el comunismo que recientemente había tomado el poder en Rusia. Otros hechos de gravedad se produjeron durante las huelgas en la Patagonia en 1921, donde la protesta anarquista fue aplastada por el ejército con notable ferocidad.

En cuanto a la política exterior, el gobierno radical se mantuvo en todo momento neutral, a pesar de que se produjeron algunos incidentes con el gobierno imperial alemán (en 1917 un barco mercante argentino fue hundido por un submarino alemán y el embajador del imperio fue expulsado del país acusado de transmitir mensajes agraviantes para el país) y que el gobierno entabló negociaciones muy ventajosas con los aliados para la venta de productos argentinos. Una delegación argentina presidida por el ministro de relaciones exteriores Honorio Pueyrredón y en la que participaba además el ministro plenipotenciario argentino en Francia Dr. Marcelo T. de Alvear, tomó parte en las sesiones de la Liga de las Naciones inauguradas en 1920. En ellas propusieron ciertas enmiendas al Pacto de la Liga que tendían a limitar su alcance político, lo que suscitó desacuerdos y determinó el retiro de la delegación argentina.

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// En el plano interno, el primer gobierno de Yrigoyen se decidió a reafirmar su autoridad en relación a las oposiciones surgidas en algunas provincias, acudiendo abundantemente a la intervención federal. Ello se explica por el hecho de que el triunfo en las elecciones de 1916 no había sido aplastante, y la oposición conservaba amplios espacios de poder en las cámaras y en los gobiernos y legislaturas provinciales. Durante este período se produjeron 20 intervenciones que afectaron a las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, Jujuy y Tucumán.

En 1928, después del interregno del gobierno del también radical Dr. Marcelo T. de Alvear, Yrigoyen volvió a presentar su candidatura a las elecciones nacionales del 1 de abril de 1928, que ganó esta vez rotundamente: 839.140 votos contra 439.178 de la segunda lista. El partido estaba ya dividido en dos corrientes antagónicas: la “personalista” dirigida por Yrigoyen y la “antipersonalista” capitaneada por Alvear, cuyos candidatos fueron quienes obtuvieron el segundo lugar en las elecciones. Esta vez la diferencia de votos permitió a Yrigoyen la organización de un gobierno de corte más “popular”, es decir, integrado en mayor medida por miembros conspicuos de las clases medias en ascenso.

Pero el presidente era ya anciano y pronto las dificultades comenzaron a multiplicarse. Se acusaba al gobierno de despilfarro de los caudales públicos en favor de sus partidarios, a quienes se premiaba con cargos y empleos en el Estado, mientras crecía en el interior del radicalismo la puja por definir quién sería el sucesor de un presidente cuyo fin se vislumbraba próximo. A estas circunstancias se sumaban las crecientes dificultades financieras del Estado en un contexto internacional poco favorable, y en consecuencia la oposición política aumentó, dentro y fuera del partido.

De hecho, las elecciones parlamentarias del 2 de marzo de 1930 arrojaron resultados por demás negativos para el gobierno. El 9 de agosto de 1930 un grupo de radicales opositores declaró que el sistema republicano había sido anulado en los hechos, y la conspiración militar empezó a cobrar forma apoyada por pequeños pero muy activos grupos nacionalistas y por gran parte de la prensa.

El ministro de guerra, general Dellepiane, denunció ante el gobierno lo que era un secreto a voces, es decir, la inminencia de un golpe de estado del que no existían antecedentes inmediatos en la historia argentina, pero al no ser atendido dimitió al cargo. Los estudiantes universitarios exigían la renuncia de Yrigoyen y llegaron a manifestar contra él frente a la casa de gobierno. Así, enfermo, cercado, desprestigiado y carente del mínimo consenso político necesario, Yrigoyen dejó el gobierno en manos del vicepresidente Enrique Martínez, quien decretó el estado de sitio pero no pudo impedir que el 6 de septiembre de 1930 el primer golpe de estado de la Argentina contemporánea interrumpiese el régimen constitucional.

Yrigoyen renunció a la presidencia de la República y fue encarcelado en un regimiento, para ser luego confinado en la Isla Martín García frente a Buenos Aires, hasta que en 1932 quedó en libertad, beneficiado por un indulto del general Agustín P. Justo que, sin embargo, Yrigoyen se permitió rechazar. A su arribo al puerto de Buenos Aires fue recibido por una concurrida manifestación popular, pero poco después se lo obligó a volver a su confinamiento en Martín García. Su segundo regreso a la capital, con permiso por motivos de salud, tuvo lugar en enero de 1933. Poco tiempo después moría y su entierro convocó una multitud.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/y/yrigoyen.htm

marzo 12, 2010

EL CHE Ernesto Guevara LIDERES ARGENTINOS

Che Guevara [Ernesto Guevara]

Revolucionario iberoamericano (Rosario, Argentina, 1928 – Higueras, Bolivia, 1967). Ernesto Che Guevara nació en una familia acomodada de Argentina, en donde estudió Medicina. Su militancia izquierdista le llevó a participar en la oposición contra Perón; desde 1953 viajó por Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, descubriendo la miseria dominante entre las masas de Iberoamérica y la omnipresencia del imperialismo norteamericano en la región, y participando en múltiples movimientos contestatarios, experiencias que le inclinaron definitivamente a la ideología marxista.

En 1955 Ernesto Che Guevara conoció en México a Fidel Castro y a su hermano Raúl, que preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara trabó amistad con los Castro, se unió al grupo como médico y desembarcó con ellos en Cuba en 1956. Instalada la guerrilla en Sierra Maestra, Guevara se convirtió en lugarteniente de Castro y mandó una de las dos columnas que salieron de las montañas orientales hacia el Oeste para conquistar la isla. Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958) y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Batista.


Ernesto Che Guevara

El nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana y le nombró jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma Agraria (1959), luego presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960) y, finalmente, ministro de Industria (1961). Buscando un camino para la independencia real de Cuba, se esforzó por la industrialización del país, ligándolo a la ayuda de la Unión Soviética, una vez fracasado el intento de invasión de la isla por Estados Unidos y clarificado el carácter socialista de la revolución cubana (1961). En aquellos años, Guevara representó a Cuba en varios foros internacionales, en los que denunció frontalmente el imperialismo norteamericano.

Su inquietud de revolucionario profesional, sin embargo, le hizo abandonar Cuba en secreto en 1965 y marchar al Congo, donde luchó en apoyo del movimiento revolucionario en marcha, convencido de que sólo la acción insurreccional armada era eficaz contra el imperialismo. Relevado ya de sus cargos en el Estado cubano, el Che Guevara volvió a Iberoamérica en 1966 para lanzar una revolución que esperaba fuera de ámbito continental: valorando la posición estratégica de Bolivia, eligió aquel país como centro de operaciones para instalar una guerrilla que pudiera irradiar su influencia hacia Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay.


El Che, mito revolucionario

Al frente de un pequeño grupo intentó poner en práctica su teoría, según la cual no era necesario esperar a que las condiciones sociales produjeran una insurrección popular, sino que podía ser la propia acción armada la que creara las condiciones para que se desencadenara un movimiento revolucionario (Guerra de guerrillas, 1960; Recuerdos de la guerra revolucionaria, 1963).

Sin embargo, su acción no prendió en las masas bolivianas; por el contrario, aislado en una región selvática en donde padeció la agudización de su dolencia asmática, fue delatado por campesinos locales y cayó en una emboscada del ejército boliviano en la región de Valle Grande, donde fue herido y apresado.

Dado que el Che se había convertido en un símbolo para los jóvenes de todo el mundo, los militares bolivianos, aconsejados por la CIA, quisieron destruir el mito revolucionario, asesinándole para después exponer su cadáver, fotografiarse con él y enterrarlo en secreto. Se salvó, sin embargo, su Diario de campaña, publicado en 1967.

En 1997 los restos del Che Guevara fueron localizados, exhumados y trasladados a Cuba, donde fueron enterrados con todos los honores por el régimen de Fidel Castro.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/guevara.htm

marzo 12, 2010

GRANDES LIDERES JUAN DOMINGO PERON

Juan Domingo Perón
(1895 – 1974)

Autor: Felipe Pigna

En 1943, el coronel Juan Domingo Perón participó activamente del golpe militar que derrocó al gobierno conservador de Ramón Castillo. Ocupó el Departamento Nacional del Trabajo. Desde allí Perón iniciaba su carrera política.

El coronel había nacido en Lobos, Provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de 1895. A los 13 años ingresó en el Colegio Militar de la Nación, donde obtuvo el grado de subteniente de Infantería. Con el grado de teniente, participó en la represión de los huelguistas de los sucesos de la Semana Trágica de enero de 1919. En enero de 1929 se casó con Aurelia Tizón, una muchacha de clase media, trece años menor que él a la que llamaba Potota.

En 1930, se acercó a los sectores cívico-militares que preparaban el golpe contra el presidente Hipólito Yrigoyen apoyando al ala más moderada representada por el general Agustín P. Justo. En 1932, al asumir Justo la presidencia, fue designado ayudante de campo del nuevo ministro de guerra. Desde ese lugar privilegiado, Perón accedió por primera vez a los entretelones del gobierno y de la cúpula militar.

Entre 1939 y 1941, fue agregado militar de Argentina en la Italia de Benito Mussolini. Perón no ocultaba su admiración por el régimen fascista al que definió como “un ensayo de socialismo nacional, ni marxista ni dogmático.” A su regreso, se convirtió en uno de los referentes más destacados de una logia militar conocida como (GOU) Grupo de Oficiales Unidos, de carácter nacionalista y anticomunista, brindando numerosas conferencias sobre temas políticos y militares.

En lo político, el pensamiento de Perón era producto de múltiples influencias que iban del nacionalismo católico, el falangismo español y el fascismo hasta el socialismo. En sus discursos de 1944 Perón planteaba la necesidad de integrar al obrero al sistema como un consumidor y, de esa manera alejarlo de la influencia revolucionaria.

Perón desarrolló una intensa tarea desde la recién convertida Secretaría de Trabajo y Previsión tendiente a captar la voluntad política de los trabajadores. Hizo aprobar decretos leyes de vital importancia en el campo laboral. El poder de Perón iría creciendo junto con su popularidad. En 1944 el general Edelmiro Farrell desplazó de la presidencia al general Pedro Ramírez y nombró a Perón Ministro de Guerra y Vicepresidente. Algunos sectores militares vieron con preocupación la creciente influencia del Coronel.

Perón fue obligado a renunciar a principios de octubre y detenido y trasladado a Martín García. El 17 de octubre de 1945 miles de trabajadores provenientes del cordón industrial del Gran Buenos Aires ocuparon la Plaza de Mayo decididos a no moverse hasta que Perón apareciera en los balcones de la Casa Rosada. Por la noche finalmente el Coronel pudo estrenar su saludo con los brazos en alto. Perón se había impuesto y ya ocupaba un lugar destacado en la política nacional.

Pocos días después, ocurrieron dos hechos significativos para la historia del peronismo: la creación del Partido Laborista por parte de los sindicatos peronistas para lanzar la candidatura de Perón y el casamiento de Perón con Eva Duarte, una joven actriz de radio que vivía con Perón desde hacía algunos meses.

Mientras Perón organizaba sus fuerzas partidarias con el Partido Laborista, sectores radicales disidentes y conservadores, la oposición constituyó un frente electoral denominado Unión Democrática. Lo integraban la U.C.R, el Partido Socialista, el Partido Demócrata Progresista y el Partido Comunista. A la Unión Democrática la apoyaron la Sociedad Rural, la Unión Industrial, la Bolsa de Comercio y el embajador de los EEUU, Spruille Braden. La candidatura de Perón fue apoyada por los sindicatos, por sectores militares y por la Iglesia Católica.

En las elecciones de febrero de 1946, Perón se impuso obteniendo casi los dos tercios de la Cámara de Diputados, la mayoría de los puestos del Senado y casi todas las gobernaciones provinciales. Al asumir la presidencia Perón elaboró un Plan Quinquenal que intentó transformar la estructura económica del país fomentando la industria y estimulando el mercado interno. Paralelamente, el estado peronista emprendía una importante política de estatizaciones acorde con una corriente mundial en ese sentido. Pese a las buenas intenciones, el peronismo no logró transformar a la industria en la principal fuente de ingresos del estado, cuyas divisas seguían proviniendo de la exportación de granos y carnes.

Una difícil situación internacional, con mercados cerrados, el fuerte boicot norteamericano contra nuestro país y dos malas cosechas consecutivas obligaron a Perón a replantear su política económica. En 1949, promediando su primera presidencia, Perón convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente. El amplio triunfo peronista permitía incluir en el texto de la constitución la posibilidad de la reelección del presidente y los derechos del trabajador. Se establecieron también los derechos del estado sobre las fuentes de energía y el fomento de la intervención estatal en la economía. Esta reforma, junto con la Ley de Voto Femenino, sancionada gracias al impulso de Evita, llevarían en 1951 a Perón a un amplio triunfo electoral y a un segundo período de gobierno.

El Segundo Plan Quinquenal planteaba volver a una economía más tradicional y la aplicación de ajustes en los salarios y las políticas sociales. Las bases del modelo peronista comenzaban a tambalear y se produjo un acercamiento con los EEUU materializado en el polémico contrato petrolero firmado con la Standard Oil de California, que contradecía gran parte de los principios doctrinarios peronistas y daba enormes ventajas a la compañía norteamericana.

El peronismo tuvo ciertas características autoritarias y personalistas que irritaban a la oposición. Durante gran parte del gobierno de Perón fue muy difícil poder expresar ideas opositoras con libertad. La mayoría de los medios de comunicación estaban en manos del estado y los restantes sufrían permanentes clausuras. En las universidades, los estudiantes protestaban por el bajo nivel educativo y la importante presencia de profesores de tendencias fascistas. Líderes como el radical Ricardo Balbín y el Socialista Alfredo Palacios sufrieron la cárcel y el exilio.

La crisis desatada en 1952, coincidentemente con la muerte de Eva Perón, debilitó notablemente al modelo peronista y le fue restando apoyos.

En 1954, estalló el conflicto con la Iglesia Argentina cuando ésta decidió apoyar a un partido Demócrata Cristiano, siguiendo las orientaciones mundiales del Vaticano. Perón se ofendió porque consideraba a su partido democrático y cristiano, y no veía la necesidad de crear otro. De aquí en más las pasiones se desataron. Perón sancionó una Ley de Divorcio, legalizó los prostíbulos y suprimió la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas. La Iglesia encabezó la oposición y, el 11 de junio de 1955, la tradicional procesión de Corpus Christi se transformó en una multitudinaria manifestación antiperonista. El descontento eclesiástico alentó la disconformidad militar y comenzó a prepararse un nuevo golpe cívico militar.

El primer intento golpista se concretaría el 16 de junio con el bombardeo de la Plaza de Mayo por parte de la Marina con el objetivo de matar a Perón. La acción causó más de trescientos muertos. Por la noche, grupos de peronistas quemaron en represalia las principales Iglesias de la Capital. Perón intentó parar la ola de violencia pero ya era tarde. El 16 de septiembre las fuerzas armadas tomaron el poder expulsando a Perón quien finalmente marcharía al exilio por 18 años.

Durante su exilio pasó por Paraguay y Panamá -donde conoció a la que sería su tercera esposa, Isabel Martínez-. En 1958, durante su estadía en Venezuela, llegó a un acuerdo con Arturo Frondizi. Allí se establecía que los peronistas votarían por el candidato de la UCRI que a su vez se comprometía a legalizar al partido peronista, aumentar los salarios y aplicar una política económica favorable al desarrollo del mercado interno.

El incumplimiento del pacto por Frondizi llevará a los peronistas que lo habían votado a innumerables paros y planes de lucha.

En 1960, Perón instaló su residencia en Madrid. Desde allí continuó dirigiendo la resistencia peronista y se consolidó como el referente obligado de la política argentina.

En 1964, durante la presidencia de Arturo Illia, el principal referente del sindicalismo peronista, el dirigente metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, organizó el “operativo retorno” del general a la patria. El presidente Illia declaró: “el regreso es un problema del señor Perón, yo no me opondré”. Los militares y los grupos de poder no pensaban lo mismo. Al llegar el avión al aeropuerto de Río de Janeiro, las autoridades militares brasileñas le impidieron seguir viaje y debió regresar a Madrid.

Empujada por la prohibición de toda actividad política, la resistencia popular a la dictadura del general Juan Carlos Onganía comenzó a manifestarse violentamente, con un pico máximo el 29 de mayo de 1969 con el Cordobazo. Al Cordobazo le sucedieron diversas puebladas en todo el país y la aparición de grupos guerrilleros de orientación marxista como el ERP, y de tendencia peronista de izquierda, como los Montoneros. En este clima, en marzo de 1971, asumió el poder el General Alejandro Lanusse, y proclamó su intención de restaurar la democracia constitucional y permitir el reestablecimiento de los partidos políticos, incluyendo al Peronista.

Perón volvió a la Argentina por un corto tiempo en noviembre de 1972 y se negó a presentarse como candidato para las elecciones del 11 de marzo de 1973, en las que finalmente se impuso el candidato peronista, Héctor Cámpora, cercano a los sectores juveniles.

Mientras los jóvenes ligados a los Montoneros se hacían eco de la promesa de Perón de instaurar un “Socialismo Nacional”, los sectores mayoritarios del movimiento, vinculados a los poderosos sindicatos y al aparato partidario, dirigido por José López Rega, secretario privado de Perón, recordaban que el líder hablaba de comunidad organizada y acuerdo social.

El 20 de junio de 1973, unas dos millones de personas aguardaban en Ezeiza el retorno del líder. Por la tarde, se produjeron graves incidentes entre los sectores de la derecha sindical y los grupos juveniles que pugnaban por acercarse al palco. Hubo un violento tiroteo con un saldo de 13 muertos y 365 heridos. Ante la falta de seguridad, Perón decidió aterrizar en Morón y dirigirse al país por televisión.

El 13 de julio de 1973, Cámpora y el Vicepresidente Solano Lima, fueron forzados a renunciar por los sectores tradicionales del peronismo. Tras un confuso episodio, asumió como primer mandatario Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega. Lastiri convocó a elecciones presidenciales para el 23 de septiembre. Sin comicios internos, Perón decidió que su mujer, Isabel Martínez, ocupara el segundo término en la fórmula presidencial. En las elecciones se impuso la fórmula Perón-Perón por casi el 62% de los votos contra el 25% de la fórmula radical Ricardo Balbín-Fernando la Rúa.

El 12 de octubre, Perón asumió la presidencia por tercera vez. Al poco tiempo quedó evidenciado su distanciamiento de los sectores cercanos a los Montoneros al reemplazar a los gobernadores y funcionarios vinculados a ese sector del movimiento.

El punto culminante de este enfrentamiento se produjo el 1 de mayo de 1974, cuando el gobierno convocó a la Plaza para celebrar el “Día del Trabajo y la Unidad Nacional”.

Las columnas de los sectores vinculados a los Montoneros avanzaban sobre la Plaza al grito de “¿Qué pasa, qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?” En su duro discurso, el general llamó a los Montoneros “imberbes y estúpidos”, lo que provocó la retirada de más de la mitad de la concurrencia.

El 12 de junio la CGT convocó a un acto en la Plaza de Mayo para respaldar al gobierno. Perón se dirigió por última vez a sus seguidores y les dijo que cuiden las conquistas laborales porque se avecinaban tiempos difíciles. Se despidió diciendo: “Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que es para mi la palabra del pueblo argentino”. Pocos días después, el 1º de julio moría Juan Domingo Perón. Dejaba un vació político proporcional al tamaño de su figura.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar
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